La investigación ha demostrado que “los pacientes con anticuerpos de colágeno muestran un aumento en los signos de inflamación durante los primeros 6 meses tras el diagnóstico, aunque después no se producen diferencias en comparación con los pacientes sin anticuerpos de colágeno”, resume Vivek Anand Manive, primer autor del estudio.

“También descubrimos que la presencia de anticuerpos de colágeno en el momento del diagnóstico se asocia con un mejor pronóstico en el desarrollo de la enfermedad”, asegura el investigador del departamento de Inmunología, Genética y Patología de la universidad.

Además, el equipo observó que la presencia de anticuerpos contra péptidos citrulinados se asociaba a un efecto opuesto a la respuesta inflamatoria provocada por los anticuerpos contra el colágeno, de manera que la inflamación se producía de forma más severa pero más tarde en el curso de la enfermedad.

Los hallazgos sugieren, por tanto, que “el análisis combinado de anticuerpos contra el colágeno y anticuerpos contra péptidos citrulinados podría ser una nueva herramienta para predecir el curso de la enfermedad y, quizás, también para la elección de la mejor terapia en pacientes con AR recién diagnosticada”, concluye Johan Rönnelid, director del trabajo.