“Los niños tienen una serie de características propias que el reumatólogo debe tener en cuenta”, considera Antón, “no solo desde un punto de vista médico, sino también en cuando a la comunicación”. En este sentido, el jefe de Sección del Hospital Sant Joan de Déu, asegura que, “cuando el niño llega a la consulta ya es consciente de que no está bien; lo que hay que explicarle es más bien cómo abordar su problema”.

Para ello, existen las llamadas Unidades de Transición, cuyo principal propósito es preparar al paciente para una vida adulta compartida con la enfermedad. “Al principio los encargados de gestionar la artritis idiopática juvenil son los padres”, explica el pediatra, “son ellos quienes transmiten la información al resto del entorno familiar, a profesores, etc.”, pero, poco a poco y de cara al periodo de la adolescencia, el niño debe ir adquiriendo autonomía.

En este sentido, “la comunicación y el trabajo previo es fundamental”, recuerda Antón; “por supuesto, cualquier iniciativa que facilite trabajar con adolescentes va a redundar en su beneficio”, añade refiriéndose a organizaciones de pacientes como la Liga Reumatológica Catalana, especializada en la atención emocional a estos pacientes. “La mayoría de los niños no suele necesitar la atención continuada de un psicólogo o solo la requiere en momentos puntuales”, reflexiona el reumatólogo. Sin embrago, para los padres, estas asociaciones pueden ser “el apoyo que no puede ofrecer el centro sanitario”.

Aunque no se puede generalizar sobre las necesidades de un colectivo, la obligación de los profesionales es, según Antón, establecer circuitos que ofrezcan posibles alternativas y apoyos al paciente. “La unión hace la fuerza y, en este caso, también la visibilidad”, sentencia el experto. “Se ha trabajado mucho por fomentar el diálogo entre profesionales y facilitar el acceso de los pacientes a unidades especializadas”; no obstante, aún quedan obstáculos por superar.

Uno de los principales problemas es la falta de especialización pediátrica entre los residentes de Reumatología. “La voluntad de progresar en este aspecto existe”, tranquiliza Antón, “hay que mejorar, pero la Reumatología ya cuenta con el ejemplo de otras especialidades pediátricas y de un nivel excelente a nivel mundial”, concluye.