“Hasta hace 20 o 30 años, la lesión pediátrica de menisco era algo poco frecuente”, recuerda en una nota de prensa el jefe de Servicio de Traumatología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, Carlos Martín; sin embargo, “hoy en día, constatamos en nuestras consultas un aumento considerable de la aparición de este tipo de lesión”.

Dada la cada vez mayor incidencia de este tipo de lesiones y al aumento de pruebas de imagen y de intervenciones, los expertos han podido darse cuenta de que “un tipo de menisco, de origen congénito, y que presenta norma de C, tiene más probabilidad de lesionarse que el menisco común”.

Pivotajes rápidos y mal apoyo

Entre las causas más comunes, el experto señala la intensidad de la práctica deportiva y la equitación inadecuada. “Los niños hacen más deporte que antes, pero es que, además, les exigen mucho”, opina el traumatólogo. Algunos de los juegos más frecuentes son también los más peligrosos, ya que “la rotura suele producirse por pivotajes rápidos sobre una pierna, algo que se hace a menudo en futbol, baloncesto o balonmano”, ejemplifica.

La lesión de menisco “no se produce por un traumatismo directo, sino que se da una torsión de la rodilla con el pie apoyado”, especifica, “el fémur y la tibia pellizcan el menisco y, a veces se producen daños adicionales, como la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla”; un cúmulo de circunstancias que generalmente apartan al joven de su afición entre 4 y 5 meses.

Otro factor importante es el uso de calzado inadecuado o la práctica sobre terrenos de juego inapropiados, añade. En este sentido, Martín recuerda que “en los campos de hierba artificial, con granulados de caucho, se da un riesgo mayor de lesiones comparando con campos de hierba natural”.

Prevenir la artrosis precoz

En la mayor parte de los casos la recuperación es posible, sentencia el experto, ya que, “prácticamente, todos los meniscos rotos se operan, salvo las roturas lineales muy pequeñas en el borde del menisco, pero este tipo de lesión es poco frecuente”, relata. En definitiva, en estas edades el menisco es recuperable y por eso “hay que salvarlo como sea”.

Para ello, se utilizan técnicas con muy buen pronóstico, como la artroscopia y la microsutura. “Una lesión correctamente reparada le va a proporcionar al joven un menisco para toda la vida; de otro modo, le producirá una artrosis de inicio temprano en la rodilla”, previene Martín, “eso tendría consecuencias no solo para su carrera deportiva, sino para el día a día”.

Además de la microsutura meniscal, el traumatólogo destaca la existencia de otra técnica de nueva aplicación, el enriquecimiento con plasma del propio paciente, aunque “todavía es preciso desarrollar una evidencia científica más extensa que analice con detalle los resultados de su aplicación”, matiza.