“Este tipo de tejido carece de neuronas, vasos sanguíneos y sistema linfático, por lo que es incapaz de curarse a sí mismo”, resume el autor principal del estudio Biman Mandal, en declaraciones a la revista Nature India, “por eso los enfoques actuales, como los injertos de tejido blando o las reparaciones artroscopia, son caros e ineficientes”.

La alternativa es una sustancia que mezcla un polisacárido -agarosa- y fibroínas de seda producidas por gusanos de morera (Bombyx mori) y otros (Antheraea assamensis) que ya ha sido puesta a prueba en cultivos de cartílago porcino. Durante estas pruebas, el gel microporoso, demostró ser capaz de mejorar la migración celular desde los poros de la superficie hacia los internos. 

“Los poros también desempeñan un papel vital en el transporte de oxígeno y nutrientes a las células en crecimiento, lo que permite su fijación y proliferación”, especifica el autor, “los hidrogeles se hincharon correctamente y mantuvieron su forma incluso tras ser sumergidos en soluciones acuosas”, añade.

Pasadas 2 semanas desde su cultivo, “las células del cartílago secretaron colágeno y glicosaminoglicanos sulfatados, ingredientes clave para formar la matriz extracelular de los tejidos cartilaginosos”, asegura Mandal, “también expresaron genes marcadores específicos de cartílago, lo que demuestra su capacidad para estimular el crecimiento celular”, concluye.