“Un paciente que recibe atención y explicaciones desde el comienzo va a tener menos dudas y, por consiguiente, el tiempo empleado en disiparlas será menor”, argumenta el experto en una nota de prensa. Así mismo, “explicar la patología en términos claros y comprensibles, reduce la ansiedad del enfermo y favorece su colaboración con el profesional”. De esta forma, insiste, se obtiene mejor información del sujeto y se toman mejores decisiones.

Dicha comunicación adecuada debe consistir, según el presidente honorífico, en “una explicación clara de la naturaleza de la enfermedad, de la finalidad del tratamiento y la función de los diferentes fármacos empleados, así como comentarios sobre sus posibles inconvenientes, al menos los más probables”, sugiere. Estas pautas suponen, además, un ahorro para el sistema.

Dr. Toro: "La recertificación da seguridad"

Durante el curso de tutores y residentes, también ha habido tiempo para reflexionar sobre la armonización de la residencia en Reumatología, debatir acerca de las futuras salidas profesionales o jugar al “Reuma Trivial”, analizado aspectos clínicos de las enfermedades reumáticas. Sin embargo, uno de los temas centrales del encuentro ha sido el proceso de recertificación.

En este sentido, el reumatólogo del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, Francisco Javier de Toro, ha ofrecido una conferencia sobre la evaluación continua de la especialidad. “Hay que entender el proceso de recertificación como una garantía de que el médico se ha formado en el periodo evaluado y, por lo tanto, está capacitado para ofrecer el mejor acto profesional”, defiende.

Además, “da seguridad y tranquilidad al médico ante cualquier reclamación, a la empresa pública o privada que los contrata y al paciente”, justifica de Toro, quien considera interesante “abordar sinergias entre los colegios profesionales y las sociedades científicas para fusionar las evaluaciones y consolidar así la validación periódica de la colegiación”.

Hay que avanzar en fórmulas de corregulación, al igual que lo hacen modelos más avanzados de acreditación profesional, como los de Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, donde coinciden en diseños de cooperación entre los colegios profesionales y las sociedades científicas”, concluye el ponente.