“Tus huesos son tejido vivo; aunque no puede sentir que está sucediendo, se descomponen constantemente y se reemplazan con células nuevas”, explica la doctora Eliza Chakravarty, reumatóloga de Oklahoma Medical Research Foundation (OMRF). Procesos como la osteoporosis o la osteopenia se producen “cuando tu cuerpo, simplemente, no puede seguir el ritmo de este proceso natural”. Estas dolencias, dice, no se pueden curar, “pero hay formas de reducir los riesgos”.

En cuento a osteoporosis y osteopenia, el género y la historia familiar juegan un papel crucial; tanto es así que, debido a su menor masa ósea y obtención de calcio, las mujeres son más propensas a padecerlas que los hombres. Según datos de la OMRF, una de cada 3 mujeres y uno de cada 5 hombres mayores de 50 años padecen osteoporosis.

En ellos, “los huesos se vuelven débiles y quebradizos hasta el punto de que una caída, o incluso algo tan inocente como inclinarse para recoger el periódico de la mañana, puede provocar una fractura ósea”; la mayoría, dice Chakravarty, se producen en muñecas, cadera y columna vertebral. Sin embargo, “si haces estas cosas, estás marcando las casillas correctas”:

  1. Seguir una dieta equilibrada.
  2. Abandonar el hábito tabáquico.
  3. Evitar el consumo de bebidas gaseosas y alcohólicas.
  4. Mantener un estilo de vida activo y ejercitar el equilibrio.
  5. Diseñar, junto al médico, un plan de acción (también farmacológico).

“La ingesta de calcio y los suplementos de vitamina D son clave”, asegura Chakravarty. La reumatóloga recomienda el consumo equilibrado de frutas, verduras, pescados y productos lácteos, así como el abandono del tabaco y el alcohol, ya que estos productos aceleran la pérdida de densidad ósea. Por otro lado, mara mantenerse activo, el paciente puede escoger entre un gran número de actividades de bajo impacto, como caminar.

“Enfocar la atención en el equilibrio puede reducir el riesgo de fracturas al reducir el riesgo de caídas en general”, razona Chakravarty, que sugiere el yoga, pilates o danza. Para los casos de mayor riesgo “existe un número creciente de medicamentos”, tranquiliza la especialista. “Todos estos medicamentos contribuyen a frenar la pérdida ósea e, incluso, a aumentar la densidad; sin embrago, todos conllevan cierto riesgo de efectos secundarios”. En este sentido, es imprescindible trabajar estrechamente con un médico para diseñar un plan de acción personalizado.