Así lo ha explicado en una nota de prensa el director de Desarrollo Corporativo y Comunicación de la Fundación IDIS, Fernando Mugarza, quien reitera que, “la adherencia al tratamiento, es un aspecto crucial en la sociedad actual, con una esperanza de vida que aumenta año tras año y en la que existe una tendencia en alza hacia la cronificación de las enfermedades”.

Aunque la participación es un aspecto fundamental a la hora de evitar recaídas, ingresos y consultas de repetición innecesarias que acaban saturando el sistema de Urgencias, “todavía existen barreras”, lamenta, entre ellas, “el desconocimiento de la enfermedad, la dificultad para entender las pautas del médico o el temor a los efectos secundarios del tratamiento”, ejemplifica Mugarza.

Sin embargo, matiza, no todos los problemas son planteados por el paciente, ya que los profesionales sanitarios e, incluso, el propio sistema “impiden que la adherencia terapéutica sea efectiva al 100%” sentencia. En este sentido, comenta, “los médicos suelen hacer hincapié en la dificultad para adaptar el tratamiento a la realidad y necesidades del paciente y el escaso tiempo para la persona que acude a la consulta”.

En definitiva, “la comunicación fluida entre profesional sanitario y paciente es fundamental para mejorar la continuidad del proceso asistencial; el problema es que falta formación en comunicación”, concluye el director de Desarrollo. No obstante, matiza, “las nuevas tecnologías ayudarán a que los procesos de atención sean más eficaces y que reduzcan costes, evitando duplicidad de pruebas y agilizando procesos, entre otros aspectos”.

El médico del futuro: entre el big data y Dr. Google

“La aparición de nuevas tecnologías no deben generar un distanciamiento con el paciente”, aconseja Mugarza, ya que, el enfriamiento de las relaciones humanas, puede hacer que el paciente opte por acudir a otras herramientas de información como el llamado Dr. Google. Estas fuentes de internet “pueden ser útiles, pero también plantean problemas de rigor”, explica.  

Existen, por el contrario, otras tecnologías especialmente útiles para mejorar la calidad asistencial, entre las que el experto señala como el big data, el smart data, la tecnología 3D, la e-health, la m-health y la u-health (telemedicina, salud móvil y salud ubicua, respectivamente). La correcta utilización de todas ellas, asegura, pueden suponer “un ahorro en el consumo de recursos sanitarios una mejora en la accesibilidad y la agilización de los procesos”.

Esto, a su vez, “evitaría morbilidades asociadas a tratamientos no adecuados y posibilitaría el desarrollo de la medicina personalizada”, adelanta. Así, por ejemplo, en el caso de las patologías crónicas, “la telemedicina permite, hacer una monitorización constante de las variables clínicas de los pacientes y ayudarles en el momento que lo necesiten”, ejemplifica.