Tras analizar los casos de más de 3.000 adultos con lupus, los investigadores concluyeron que el 46,5% había sido diagnosticado de forma errónea de otra enfermedad y que a más del 54% se les dijo que no padecían ninguna enfermedad o que los síntomas de lupus que presentaban eran por somatización.

Casi el 40% de los encuestados esperó más de un año desde el inicio de sus síntomas hasta la obtención del diagnóstico correcto, aunque, según señalan los autores, estudios previos muestran que el tiempo de espera puede llegar a dilatarse hasta 6 años. Durante este tiempo, recuerdan, “los daños causados por el lupus aumentan la probabilidad de desarrollar complicaciones”.

Para los autores, los hallazgos subrayan la importancia de proporcionar educación médica continua a los proveedores de atención médica, tanto especializada como primaria, sobre los síntomas del lupus. La detección temprana es “crucial para los pacientes lúpicos y también uno de los objetivos estratégicos más importantes de la fundación”, defienden.

“Estos resultados son valiosos porque se trata del primer estudio que profundiza en la experiencia diagnóstica del paciente de lupus”, defiende la directora de la investigación, Paola Daly. La magnitud de las cifras, dice, “nos ayudará a comprender y prevenir los factores específicos que provocan demoras inaceptables en la recepción de un diagnóstico correcto de lupus”.