El estudio examinó la actividad de la enfermedad 3 meses antes del cambio, en el cambio y 3 meses después. La doctora asegura que se necesita un seguimiento más prolongado, pero que los resultados son muy satisfactorios. Los participantes pasaron de infliximab (Remicade®) a Remsisa®.

El cambio fue decisión de las autoridades y se aplicó a todos los pacientes que estaban tratándose con Remicade®, independientemente de la enfermedad que padeciesen. Las autoridades lo atribuyeron a razones financieras y fue una obligación inquietante para los médicos pues en el momento no existían datos experimentales y no se sabía lo que ocurriría.

El registro danés DANBIO comprende más del 95% de casos con artritis inflamatoria bajo tratamiento en Dinamarca y el equipo de la doctora evaluó a 647 pacientes del registro. La edad media era de 56 años y aproximadamente se examinó el mismo número de hombres y de mujeres. La mitad eran enfermos de artritis reumatoide y la otra mitad eran pacientes que se trataban una espondilitis axial o una artritis psoriásica.

Los pacientes habían seguido el tratamiento con Remicade® durante 7 años antes del cambio y en la mayoría de los casos este había sido su primer y único fármaco antirreumático modificador de la enfermedad. La dosis administrada del biosimilar para los enfermos de artritis reumatoide y de artritis psoriásica fue de 3,3 mg/g cada 7 semanas, y para los enfermos de espondilitis axial de 4,8 mg/kg cada 6 semanas.

La actividad de la enfermedad de la mayoría de los pacientes no se había visto afectada 3 meses después del cambio al biosimilar y las fluctuaciones percibidas eran comparables a las observadas en los 3 meses precedentes. Pequeños cambios observados no tenían ninguna relevancia clínica.