Esta enfermedad reumática, autoinmune y crónica, provoca inflamación en las articulaciones y supone un gran impacto para los pacientes que, en su mayoría, son personas jóvenes y en edad laboral activa. La agrupación de médicos considera que, con tal cantidad de pacientes en el país, es inevitable que los gastos para tratar esta enfermedad sean tan altos.

La agrupación de médicos destaca que esta inversión permite llevar a cabo avances que permiten diagnosticar esta enfermedad con mayor celeridad, lo que brinda la posibilidad de dar una respuesta más rápida a cada paciente. Entre los avances principales de esta patología, los médicos destacan la optimización del uso de los fármacos convencionales, en particular el metotrexato.

Los expertos también señalan la llegada de numerosos agentes biológicos que permiten bloquear diferentes aspectos de los mecanismos implicados en el desarrollo de la enfermedad, así como la concienciación por parte de los médicos de Atención Primaria, que entienden que el diagnóstico de la artritis reumatoide es una auténtica emergencia sanitaria, ya que de su diagnóstico y tratamiento precoces depende la posibilidad de controlar la enfermedad.

En esta misma línea, José A. Román Ivorra, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Politécnico la Fe, asegura que “también se ha entendido la relación entre la fase autoinmune asintomática o preartritica, y la secuencial evolución hacia la enfermedad como tal. Así como la capacidad de unos determinados anticuerpos que influyen en el desarrollo de una enfermedad más agresiva”.