El estudio investigó los efectos del entrenamiento acuático en la calidad del cartílago de la articulación tibiofemoral, la capacidad cardiovascular y el dolor provocado por la osteoartritis. Contó con 87 mujeres de entre 60 y 68 años que sufrían dolor de rodilla cuyas radiografías mostraban cambios articulares relacionados con la osteoartritis.

De forma aleatoria, se formaron 2 grupos y uno de ellos debía completar una hora de entrenamiento acuático intensivo con ejercicios de resistencia de pierna 3 veces a la semana durante 4 meses. Al grupo de control simplemente se le pidió mantener su cuidado cotidiano y las actividades que habían estado realizando hasta el momento.

El entrenamiento acuático ya se relacionaba con una disminución del dolor y una mejora de la función articular, sin embargo, se consideraba insuficiente para afectar al cartílago. El presente estudio ha demostrado que un entrenamiento acuático intensivo que mejore la condición cardiovascular también beneficia al cartílago y ayuda a prevenir la osteoartritis.

Pese a la intensidad del entrenamiento, el cumplimiento por parte de las participantes fue alto y la tolerancia muy positiva. Se alcanzaron hasta 500 repeticiones de ejercicios de bajo impacto por sesión que finalmente mejoraron la salud del cartílago de las pacientes a la vez que incrementaron su capacidad cardiovascular.