El trabajo tenía como objetivo evaluar cómo repercutía el método pilates en pacientes con espondilitis anquilosante. Con este fin, se seleccionaron 49 pacientes y se dividieron en 2 grupo. El primero realizó un protocolo de 90 minutos de pilates supervisado por un fisioterapeuta en días alternos durante 5 semanas; el entrenamiento continuó en casa 3 meses más.

Por su parte, el grupo de control realizó ejercicios convencionales en su domicilio durante el mismo tiempo. Los pacientes sometidos al programa de pilates supervisado por fisioterapeutas mostraron más mejoras en la movilidad espinal y la capacidad funcional en comparación con los pacientes que practicaron ejercicio convencional en el domicilio.

El estudio incluyó análisis del índice de Bath Metrológico (Bath Ankylosing Spondylitis Metrology Index, BASMI), el índice de Bath Funcional (Bath Ankylosing Spondylitis Functional Index, BASFI) y el índice de Bath de Actividad de la Enfermedad (Bath Ankylosing Spondylitis Disease Activity Index, BASDAI).