Frieda A. Koopmana, Sangeeta S. Chavanb y Sanda Miljko, principales autoras del estudio, partieron de la muestra de 17 pacientes con AR activa cuya enfermedad no había respondido a terapias anteriores. Mediante un procedimiento quirúrgico, se les implantó en el nervio un dispositivo de estimulación eléctrica.

El aparato emitía intervalos de descargas en un horario establecido de activación-desactivación que se mantuvo durante 82 días de observación. Dicho estímulo contribuyó a la supresión de varias citoquinas clave, entre ellas el TNF, tal como publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El día número 42 se realizó una valoración a partir del método DAS28-CRP, una puntuación basada en criterios como los niveles séricos de proteína C reactiva (CRP), el recuento de articulaciones inflamadas y doloridas, y la evaluación general de la actividad patológica.

Tras la aplicación del método, varios pacientes experimentaron mejoras significativas y en ningún caso se observaron efectos secundarios adversos graves. El estudio concluye, por tanto, que los dispositivos de neuromodulación avanzada pueden ofrecer ventajas significativas frente a los fármacos diana tradicionales.

"Anteriormente se ha demostrado que la estimulación del reflejo inflamatorio puede reducir la inflamación en modelos animales y en modelos in vitro de la AR.”, dice Paul-Peter Tak, otro de los autores, “pero este es el primer estudio para evaluar si la estimulación con un dispositivo electrónico implantado puede tratar a seres humanos”, asegura el profesor.

Este estudio, “va a cambiar la forma de ver la medicina moderna. Nos va a ayudar a comprender que nuestros nervios pueden ser, con un poco de ayuda, los medicamentos que necesitamos para curar nuestro cuerpo", dice el co-fundador de SetPoint, Kevin J. Tracey en declaraciones a la red sanitaria Northwell Health.

Los investigadores han destacado que el descubrimiento “podría ser relevante también para otras enfermedades inflamatorias mediadas por inmunidad”. Los pacientes de Parkinson, Alzheimer y la enfermedad de Crohn serían algunos de los más beneficiados si esta técnica prospera.