“No existen grandes cantidades de datos que apoyen la eficacia de la crioterapia, entre otras cosas porque es difícil hacer estudios científicos precisos y válidos sobre esta herramienta terapéutica, sobre todo respecto a la crioterapia sistémica”, admite el experto, quien asume que, “los resultados no están claros ni son tan concluyentes como otros enfoques antiinflamatorios”.

No obstante, matiza Selmi, “vale la pena señalar que el hielo es bien tolerado, seguro y tiene un coste insignificante”. Así mismo, para ciertos pacientes con artritis reumatoide, artritis gotosa u osteoartritis pueden utilizar la crioterapia para “sustituir o reemplazar parcialmente medicamentos más agresivos, tales como la cortisona”, argumenta el reumatólogo.

Tal como explica Humanitas en el texto, la crioterapia sistémica “implica la exposición del cuerpo desnudo -a excepción de una máscara y la protección genital- a temperaturas extremadamente frías, de aproximadamente -130 grados, durante un máximo de 3 minutos”. Se trata de un método japonés desarrollado en 1978 que “se reanudó y completó en Europa y puede ser de gran ayuda en el curso terapéutico de pacientes reumatológicos”, concluye.