El departamento de Ortopedia y Traumatología del Hospital de Formación e Investigación Gulhane en Ankara y la Universidad de Ciencias de la Salud de Estambul (Turquía) han investigado el efecto de la autoaplicación local de frío y calor en el estado funcional de la articulación de pacientes con osteoartritis primaria de rodilla. Para ello contaron con la colaboración de 96 pacientes diagnosticados a los que se dividió en 3 grupos: placebo, tratamiento con frío y tratamiento con calor.

Mientras al primer grupo se le suministró la terapia farmacológica estándar para la enfermedad reumática, a los otros 2 se le aplicó, además, el tratamiento de contraste térmico, 2 veces al día durante 3 semanas. Los datos sobre la intensidad del dolor, el estado funcional de la articulación y la percepción de la calidad de vida se recogieron mediante:

  1. Escala de dolor.
  2. Índice de osteoartritis WOMAC.
  3. Perfil de salud de Nottingham (NHP).
  4. Formulario de información descriptiva.
  5. Formulario de evaluación de la satisfacción del paciente.

Tras analizar estos puntajes, Semra Aciksoz, Aygul Akyuz y Servet Tunay, autores del ensayo clínico aleatorizado que publica la revista Journal of Clinical Nursing, concluyeron que la administración de frío o calor disminuía las puntuaciones de dolor en la medición primaria y mejoraba tanto los puntajes de estado funcional como la calidad de vida, en comparación con esos mismos pacientes antes de la terapia.

En la medición secundaria, una vez completado el ciclo de tratamiento, los investigadores observaron que las puntuaciones de calidad de vida fueron estadísticamente inferiores a las puntuaciones previas a la aplicación, pero superiores a las halladas en la primera medición. Aunque sí hallaron diferencias entre las distintas etapas de un mismo paciente – preaplicación, postaplicación y 2 semanas después de la última aplicación de frío o calor– no sucedió los mismo al comparar entre sí a los 3 grupos.

“La aplicación superficial local de frío y calor se utiliza como método no farmacológico para el tratamiento de la osteoartritis de rodilla”, resumen los autores; sin embargo, “existen recomendaciones contradictorias para este tratamiento”. Esta nueva contribución a la literatura concluye que, las estrategias de autocontrol de la osteoartritis de rodilla mediante la aplicación de diferentes temperaturas ofrecen “una leve mejoría”.