Según indica Maximilian F. Konig, autor principal del estudio, y su equipo de investigación, la bacteria Aggregatibacter actinomycetemcomitans (A. actinomycetemcomitans) induce cambios en la función de los neutrófilos, lo que incluía la hipercitrulinación de las proteínas del huésped, una anomalía que se observa en las articulaciones de los pacientes con artritis reumatoide. Además, los pacientes expuestos a esta bacteria tenían otros factores asociados.

HLA-DRB1, un alelo que está asociado con un mayor riesgo de artritis reumatoide, solo se observaba en aquellos pacientes que habían sido expuestos a la bacteria A. actinomycetemcomitans. Estos resultados podrían servir para identificar a los pacientes con artritis reumatoide e, incluso, valorar un tratamiento para los pacientes que tienen un alto riesgo.

De esta manera, se confirmaría la teoría de que una disbiosis periodontal podría desencadenar la producción de anticuerpos específicos de la artritis reumatoide en individuos susceptibles a padecer la enfermedad. Para llegar a estos resultados, los investigadores utilizaron la espectometría de masas, a través de la cual definieron la composición microbiana y los antígenos del fluido crevicular gingival.

Según el estudio EPISER sobre prevalencia e impacto de las enfermedades reumáticas realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), se estima que más de 200.000 españoles padecen artritis reumatoide y que, cada año, se diagnostican en torno a 20.000 casos nuevos. Unas cifras elevadas teniendo en cuenta que la artritis reumatoide es la más incapacitante de las enfermedades reumáticas, según confirma la SER en su página web.