El Atlas de Espondiloartritis Axial en España ha revelado datos de 2017 que demuestran que los pacientes con espondiloartritis axial tardan 8,5 años de media en ser diagnosticados.

El Atlas de Espondiloartritis Axial en España ha revelado datos de 2017 que demuestran que los pacientes con espondiloartritis axial tardan 8,5 años de media en diagnosticarse. Este es el tiempo que trascurre desde que comienzan los primeros síntomas hasta que se produce el diagnóstico final. Esto obliga a los pacientes a convivir con la enfermedad durante muchos años.

En muchos casos, el dolor, la rigidez y la inflamación aparecen, de media, a los 24,4 años, pero la enfermedad no se diagnostica hasta que los pacientes tienen de media 32,9 años. La tardía identificación de esta enfermedad impide que los afectados accedan al tratamiento durante las fases iniciales. Por lo tanto, este es uno de los motivos por lo que se agrava la enfermedad, la pérdida de movilidad y aumento del daño estructural.

Marco Garrido, investigador del Atlas de Espondiloartritis Axial en España, ha explicado: “Resulta necesario resaltar el papel del médico de Atención Primaria. Gracias a ellos, se podrían reducir los tiempos de diagnóstico de esta enfermedad”.

El motivo del retraso en el diagnóstico se debe a la ausencia de formación para los profesionales que no son especialistas en Reumatología. En la mayoría de los casos estos médicos son el primer punto de contacto con los pacientes. Otros motivos del diagnóstico tardío son el inicio insidioso de la enfermedad y su baja prevalencia en la población. Estos factores contribuyen a que solo un 25% de los pacientes son diagnosticados en menos de 2 años, el 50% en más de 6 años y el 25% en más de 12 años.

Coste y vida laboral

El retraso diagnóstico afecta al bienestar físico, psicológico y social de los pacientes, pero también supone un gasto económico en la sociedad. Este impacto se deriva del coste que supone el uso de los servicios sanitarios a lo largo de la vida de los pacientes. El coste aproximado que se estima que dedican a cada paciente con esta enfermedad es de 659€, entre visitas a profesionales y pruebas médicas.

Las personas con esta enfermedad también sufren complicaciones en su vida laboral que afecta a su capacidad de trabajo. Estos pacientes a menudo tienen problemas para incorporar al mercado laboral. Además, entre los que trabajan, la mayoría tienen problemas de absentismo laboral, que se produce por la continua asistencia a consultas médicas.