María Fortún Agud, autora principal del trabajo, y su equipo investigaron la influencia de la fisioterapia manual y el ejercicio terapéutico en 50 pacientes con patologías articulares derivadas de la artrosis de cadera. Tras 2 sesiones semanales de fisioterapia durante 3 semanas, el 50% de los voluntarios declaró una mejoría.

Este alto grado de satisfacción se mantuvo hasta 6 semanas después entre los pacientes de artrosis de cadera que siguieron un programa de autotratamiento con 15 minutos diarios de ejercicios terapéuticos en casa. Por ello, “incluir la fisioterapia en el tratamiento de la artrosis de cadera resulta fundamental”, defiende Agud.

Los ejercicios, “permiten que los pacientes puedan continuar con una vida activa, lo que, a su vez, previene la aparición de otras patologías”, argumenta la experta en fisioterapia. Entre las herramientas más eficaces para tratar la artrosis de cadera destacan la terapia de tracción manual lenta y el ejercicio terapéutico. Ambas se aúnan en el área de especialización OMT.

En su estudio, Agud también sugiere que el alivio sintomático es mayor cuando se moviliza al paciente en una posición de reposo localizada en el punto medio del rango de movimiento. Esta, explica, “debe ser la técnica de elección en las primeras sesiones de fisioterapia, ganándose movimiento en todas las direcciones del espacio”. La misma técnica de fisioterapia, aplicada en una posición ajustada al límite del rango de movimiento, produce ganancias de movilidad solo en ese movimiento.