Tal y como recoge Renal & Urology News, un equipo liderado por Naomi Schlesinger usó una base de datos británica para identificar 2.290 nuevos casos de disfunción eréctil entre 38.438 pacientes con gota y 8.447 casos de disfunción eréctil entre 154.332 individuos sin gota.

El análisis multivariante desveló que el riesgo de disfunción eréctil era un 15% mayor en los pacientes con gota. En los pacientes en tratamiento antigota (31.227), el riesgo aumentó hasta el 29%.

De acuerdo con los autores, los resultados de esta investigación sugieren que la gota está asociada a un mayor riesgo de desarrollar disfunción eréctil y respaldan un posible papel de la hiperuricemia y la inflamación como factores independientes de la disfunción eréctil.

Este estudio se suma a la evidencia que ya vinculaba la gota con la disfunción eréctil. De hecho, Schlesinger y sus compañeros publicaron un trabajo en 2015 en The Journal of Rheumatology que mostraba una proporción significativamente mayor de casos de disfunción en varones con gota. Otro estudio de investigadores taiwaneses del mismo año reforzaba la asociación.