Tal como defendieron los autores del paper durante la reunión anual del American College of Rheumatology, en San Francisco, los glóbulos blancos llamados monocitos actuaban de forma diferente según las cantidades presentes de la proteína corporal que impulsa la inflamación en la enfermedad. El hallazgo supone, por tanto, un acercamiento a la realización de tratamientos personalizados según las características biológicas de cada paciente.

“Investigar estas vías puede identificar otras dianas terapéuticas u otros marcadores que predigan la respuesta al tratamiento”, resume la autora principal del estudio, Theresa Wampler Muskardin. “Eso ayudaría a los reumatólogos a descubrir el fármaco correcto para cada paciente, sin malgastar en medicamentos que no funcionan en ellos”, explica la reumatóloga.