La Sociedad Española de Reumatología (SER) ha creado un comité de expertos dedicado a estudiar la situación y necesidades de las personas transgénero con enfermedades reumatológicas. Una de las primeras acciones del comité ha sido pedir a la Administración Pública que “exista un registro de género en los informes del paciente y/o en su historia clínica digital (HCE)” puesto que la ausencia de esta información puede tener impacto en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad reumática en pacientes transgénero.

“No saber que el paciente ha pasado por un proceso de cambio de género o carecer de la información completa sobre los tratamientos empleados y las intervenciones realizadas podría conducir a un tratamiento inadecuado o a necesitar más tiempo y más pruebas para diagnosticar su enfermedad reumática”, explica el doctor Juan J. Gómez-Reino, presidente de la SER. “Las decisiones que hayan tomado sobre la extirpación total o parcial de sus órganos sexuales de nacimiento pueden ser muy importantes”, asegura.

Adaptar un cuerpo humano a la identidad de género del paciente reumático conlleva una serie de tratamientos médicos que, a su vez, inciden en la patología; “en la transición de hombre a mujer existe un riesgo significativamente mayor de tromboembolismo venoso e ictus”, ejemplifican los expertos del comité. En lo que a Reumatología se refiere los aspectos más importantes son la afirmación quirúrgica de género y el tratamiento hormonal.

“Las hormonas sexuales afectan a la fisiología del tejido óseo”, advierten. El método farmacológico influye en la dimensión, forma, ganancia y calidad de la masa ósea. “Un estudio publicado recientemente evidencia que en niñas transgénero la acumulación de masa ósea se ve gravemente afectada por la terapia supresora de andrógenos”, corrobora Gómez-Reino. Las hormonas sexuales también pueden alterar la expresión de enfermedades autoinmunes sistémicas; de hecho, señalan, algunos estudios sugieren que podrían ser relevantes en el desarrollo de esclerosis sistémica o lupus eritematoso sistémico.

Por otro lado, el comité ha recalcado la importancia de que el reumatólogo sea consciente de las cirugías de género de su paciente. “Un transgénero de mujer a hombre podría mantener los ovarios y el útero; en este caso, un embarazo podría ser muy peligroso si el reumatólogo desconoce la información, ya que algunos de los tratamientos reumáticos son teratógenos”. En el lado contrario, un transgénero de hombre a mujer que mantenga la próstata puede desarrollar metástasis óseas desapercibidas para un médico que se vea tratando a una paciente mujer, supuestamente carente de este órgano.

Más allá de esta reclamación, el recién constituido comité se ha marcado como objetivo “abordar los aspectos que pudieran contribuir a mejorar las habilidades de gestión en la atención a las personas transgénero”. La primera fase del proyecto se centrará en diagnóstico y tratamiento reumatológico de pacientes que estén sometiéndose o ya se hayan sometido a un proceso de transición de género; después se iniciarán estudios a partir de los cuales se elaborarán guías de recomendaciones para profesionales.