Junto a su equipo de investigación, del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza, Papadakis ha realizado un estudio con base en 1.279 mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 80 años a las que dividieron en 3 grupos; uno de ellos incluía a las pacientes que recibían terapia hormonal, el 22%, otro a las que lo habían recibido en el pasado, el 30%, y el último a las que nunca se habían sometido a tratamientos de este tipo, el 48% de las voluntarias.

Para determinar el estado de salud de su sistema óseo, los científicos realizaron absorciometrías con rayos X de doble energía (DXA) a todas las mujeres. De esta forma pudieron medir la densidad ósea de la cadera, el cuello femoral y la espina dorsal. En función a estos resultados, cada paciente recibió una puntuación en la Trabecular Bone Score, o valor de hueso trabecular; una herramienta que establece la calidad de la estructura ósea y predice el resigo de fractura.

Las puntuaciones más elevadas fueron las obtenidas por el grupo de mujeres que recibían terapias hormonales, seguidas de aquellas que habían seguido esta terapia en el pasado. En ambos casos, los niveles de densidad ósea eran “significativamente mayores” que los recogidos entre pacientes que no seguían ni habían seguido este tipo de tratamientos. No obstante, la mayor o menor duración de la terapia no parece tener ninguna influencia sobre la salud ósea.

“Los beneficios asociados a la terapia hormonal fueron independientes de otros factores de riesgo de osteoporosis, como es el caso de la edad, el índice de masa corporal (IMC), el historial de fracturas previas o el uso, presente o pasado, de suplementos de calcio y/o vitamina D”, especifican los investigadores.

En cualquier caso, reitera Papadakis, “las mujeres en la menopausia deberían tomar nota de este estudio, dado que sus resultados pueden ayudar a mejorar el uso del tratamiento hormonal en la menopausia en aquellas con riesgo de desarrollo de osteoporosis”, concluye el autor.