“Las células madre mesenquimales de tejido adiposo secretan factores solubles con efectos paracrinos sobre los condrocitos, células que forman parte del tejido del cartílago de nuestras articulaciones. Estos factores pueden proteger a los condrocitos del envejecimiento prematuro”, resume María Isabel Guillén, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la CEU-UCH e integrante del equipo.

“El envejecimiento de los condrocitos, aunque es propio de la edad, se acelera y se convierte en prematuro debido fundamentalmente al aumento de la producción de mediadores inflamatorios liberados por diferentes motivos en la articulación”, aclara la científica en una nota de prensa. Hasta el momento, los posibles efectos que los factores secretados por estas células pudiesen tener en la modulación de la respuesta inmunitaria y en la inflamación, en concreto en la osteoartritis, eran relativamente desconocidos.

Sin embargo, el paper publicado en la revista Aging, “demuestra que los factores solubles producidos por estas células madre disminuyen los marcadores inflamatorios y de senescencia evaluados en los condrocitos osteoartríticos en cultivo primario, a la vez que aumentan la funcionalidad celular”, explica Guillén.

“Es importante destacar que esta investigación ha sido realizada con factores solubles procedentes de las células madre del tejido adiposo sobre condrocitos osteoartríticos heterólogos, es decir, de diferentes personas”, matiza, “esto supone otra gran ventaja sobre la necesidad de utilizar células madre autólogas -procedentes del mismo paciente- usadas en la infiltración intraarticular”.

En un futuro cercano…

“Estamos ante una nueva forma de inmunoterapia que intenta potenciar la fisiología propia del cartílago sin que tengamos que producir distorsión alguna al uso directo de células madre, ajenas al tejido infiltrado, y en muy altas concentraciones, lo que se sabe que produce efectos secundarios no deseados”, explica la experta sobre esta “nueva y prometedora” terapia que se presenta como alternativa al empleo directo de células madre.

La profesora de la CEU-UCH ha contemplado la posibilidad de disfrutar de estas “esperanzadoras” terapias “en un futuro muy cercano”, aunque para ello tengan que realizar más estudios y ampliar el conocimiento del mecanismo molecular a este nivel”, sentencia la experta. “No se trata de intentar regenerar un cartílago, sino de mantener la viabilidad y la funcionalidad fisiológica antes de tener que llegar a esta situación, lo que repercute en una mayor calidad de vida para el paciente”, concluye.