Tal como publica la revista especializada The Journals of Gerontology, los científicos llegaron a esta conclusión tras realizar un estudio con ratones. Durante el mismo, se les inyectaron pequeñas cantidades de células senescentes en el cartílago de la oreja y la articulación de las rodillas.

Tras 10 días de seguimiento mediante bioluminiscencia con fluorodeoxiglucosa (FDG) y tomografía por emisión de positrones (PET), los investigadores hallaron en los sujetos varios síntomas de la artritis. Mientras, los ratones del grupo de control permanecieron sanos.

Los animales artrósicos experimentaron un progresivo deterioro funcional, síntomas de dolor, daños en los cartílagos y dificultades en la movilidad. Ante estos resultados, el equipo ha podido concluir que estas células, acumuladas con la edad, contribuyen a la fragilidad característica de la artrosis.

“La enfermedad ya había sido relacionada con la acumulación de células senescentes en las articulaciones o cerca de ellas, pero ésta es la primera vez que hay evidencia de una relación causal”, defiende el director del Robert & Arlene Kogod Center of Aging y autor del paper, James Kirkland.

Se trata, en definitiva, de un “nuevo modelo de trasplante de células senescentes que nos permite probar si la limpieza de estas células alivia o retrasa la artrosis”, explica Kirkland, “creemos que actuar sobre ellas podría ser una manera prometedora de prevenir o paliar los síntomas de la enfermedad”.

Aunque el investigador se muestra consciente del “largo trabajo por hacer”, también considera que “los hallazgos en este experimento son un paso fundamental para llegar a atajar la artrosis”, sugiere en declaraciones a la revista de la Red de Salud de Cuba, Infomed.