“Estas creencias falsas no son nuevas y se han utilizado históricamente para justificar la esclavitud y el tratamiento inhumano de personas negras en la medicina”, recuerda Kelly M. Hoffman, una de las autoras del estudio. Actualmente la gran mayoría de médicos rechazan conscientemente los estereotipos, pero de forma inconsciente prevalece la sensación de diferencia biológica.

"Los médicos están capacitados para determinar la etiología y la severidad de los síntomas y para tratar a los pacientes en consecuencia", dice otro de los autores, Ernest R. Vina, del Arizona Arthritis Center; sin embargo, añade, “durante el proceso de evaluación, el inconsciente pueden influir en cómo los médicos interpretan dichos síntomas”.

Tal como recoge la revista The Rheumatologist, en el mundo de la medicina, centrado en la evidencia, “basar las decisiones de diagnóstico y tratamiento en la creencia en lugar de en los datos parece anacrónico”, sin embargo, “los médicos son seres humanos y los humanos viven inmersos en la cultura”.

11 falsos mitos

Para demostrar este sesgo, los autores realizaron un experimento con 222 residentes de raza blanca, a los que se les facilitaron 2 estudios de caso de un paciente negro y otro blanco, con la premisa de estimar el dolor que podían padecer y recomendar un tratamiento. La mayoría de los encuestados concluyó que primer paciente era menos sensible y por tanto prescribieron un tratamiento más suave.

Acto seguido, se pidió a los voluntarios que elaborasen una lista de diferencias biológicas entre ambas razas. Tras repasar el índice, los investigadores concluyeron que aún prevalecían, al menos, 11 falsos mitos entre los estudiantes, tales como que las terminaciones nerviosas eran menos sensibles en la raza negra, que su sangre coagulaba antes, su piel era más gruesa o su sentido del olfato estaba mejor desarrollado.

Otras ideas equivocadas sugieren que la raza blanca disfruta de un sentido del oído y un sistema respiratorio más avanzados, mientras las parejas negras son supuestamente más fértiles y su sistema inmune es más fuerte. Esta “alarmante falta de conocimiento y empatía” entre los futuros médicos puede perjudicar gravemente a los pacientes, concluyen los expertos.

Formación continua contra el racismo

Todo esto es “especialmente lamentable”, tal como califican los investigadores, si tenemos en cuenta que existen indicios para asegurar que la raza negra habría “mejorado” su sensibilidad frente a ciertos estímulos nocivos como la presión, el frío o el calor y, por tanto, los pacientes negros sentirían más dolor que los blancos al recibir impulsos repetitivos.

Así lo demuestra, por ejemplo, un estudio longitudinal de 5 años, publicado conjuntamente en 2014 por la University of Florida y la University of Alabama Birmingham, sobre la sensibilidad al dolor en pacientes negros con osteoartritis de rodilla. Frente a todas estas informaciones, ciertas algunas y erróneas otras, Brian B. Drwecki, recomienda “una buena educación médica”.

El profesor auxiliar del Departamento de Psicología y Neurociencia, de la Regis University, señala en la revista AMA Journal of Ethics que la formación continua es “la herramienta más valiosa en la reducción de los prejuicios raciales en la asistencia sanitaria”, concluye.