De 219 participantes, 115 eran hijos de personas que por padecer de una artrosis primaria severa habían tenido que someterse a una artroplastia de rodilla, y 104 constituían el grupo de control, libre de antecedentes. Se midió el dolor de los participantes utilizando el índice Womac (índice de Artrosis de las Universidades Western Ontario y McMaster), con una diferencia temporal de 8 años.

Los resultados se compararon teniendo en cuenta un dolor de rodilla general por parte de los participantes, y mostraron que el aumento era más notable cuando se trataba de participantes con antecedentes de artrosis primaria.