“Tener una enfermedad reumática no implica renunciar a una vida sexual satisfactoria”, defiende Leticia León. Durante su participación en la mesa de debate, la psicóloga de Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC) ha reiterado la necesidad de que “la mujer reumática hable con su médico y con su pareja para flexibilizar y adaptar lo que sea necesario”.

“La sexualidad es parte de la calidad de vida de las personas y las chicas reumáticas no tienen por qué renunciar a ella si tienen opciones que las permitan mantenerse sexualmente activas”, sentencia León en una nota de prensa. Por su parte, la doctora Cristina Sobrino advierte que, a esta falta de comunicación, se suman los propios miedos y preocupaciones de la paciente con respecto a la concepción y el embarazo.

Planificación familiar

Según el estudio realizado por la reumatóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, un 70% de las mujeres reumáticas ven trastocada su planificación familiar al recibir el diagnóstico de la enfermedad. Tras entrevistar a 108 pacientes de entre 17 y 45 años afectadas de artropatía inflamatoria, Sobrino concluyó que 3 de cada 4 pacientes se vieron “directamente afectadas” por la noticia.

“Llama la atención que, del total de las mujeres reumáticas que participaron en el estudio, el 40% afirmó haberse planteado tener hijos antes de sufrir la enfermedad, pero solo el 20% tuvo un embarazo tras el diagnóstico”, ejemplifica la experta. “La patología influye en un aspecto que puede ser muy importante para las mujeres en edad fértil”, valora la reumatóloga.

“Actualmente, contamos con tratamientos que han mejorado mucho el pronóstico y la gravedad de estas enfermedades, pero pese a ello muchas chicas reumáticas continúan teniendo menos hijos de los deseados”. Por todo ello, insisten, en necesario normalizar la sexualidad en la consulta.

Empatizar con la mujer reumática

“Existe una falta de información importante que redunda en las restricciones que se autoimponen las pacientes”; por eso, sugieren, “debe ser el propio reumatólogo el que, desde el primer momento, ponga estos temas sobre la mesa”. Así, “las mujeres reumáticas podrán tomar decisiones libremente al tiempo que se maneja la actividad clínica de su enfermedad”, explican las expertas.

“Hay que abrir la puerta a que estas cuestiones surjan de forma natural, que fluya la comunicación y que el reumatólogo empatice con las pacientes”, opina León. “Es fundamental preguntar a cada mujer reumática por sus expectativas y explicar con claridad los pormenores de su enfermedad para evitar miedos innecesarios”, concluye la doctora Sobrino.