Isabel Castrejón y Kristin Della Volpe, autoras del estudio, defienden que los pacientes con OA reciben menos atención por parte de sus médicos que los pacientes con artritis reumatoide (AR). Los indicadores más significativos de infradiagnóstico fueron la falta de participación de enfermo y la subestimación del dolor.

Para evaluar la práctica médica de los reumatólogos, Castrejón y Della Volpe siguieron la rutina clínica de 234 pacientes con OA y 216 que padecían AR. Las evaluaciones de los médicos incluyeron en este tiempo: cuestionarios multidimensionales de la salud, escalas visuales analógicas del 0 al 10 y calificaciones de la función física y la fatiga, entre otras mediciones.

Los resultados, presentados durante el congreso anual de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR 2016) muestran que el 34% de los enfermos de OA sentían que el profesional había evaluado incorrectamente las consecuencias de su enfermedad, mientras entre los pacientes de AR esta cifra descendía al 18%.

“En la gran mayoría de enfermedades reumáticas, incluyendo la RA, los especialistas tienden a prestar atención a factores subjetivos, tales como la ansiedad, la depresión y la falta de sueño”, explican las autoras, mientras en los casos de OA, los médicos tendieron a centrarse en hallazgos clínicos, “principalmente muestras de laboratorio”.

Los síntomas más personales, “son importantes para los pacientes y pueden afectar los resultados futuros”, asegura Castrejón, “por ejemplo, la función física es un fuerte predictor de la mortalidad no sólo en la AR, sino también en la población en general”, señala en declaraciones a Practical Pain Management.

El camino a seguir pasa por “dar la debida importancia a la percepción de los pacientes sobre su propia salud y considerar sus prioridades y preferencias a la hora de tomar decisiones terapéuticas”, resume. Esta atención centrada en el paciente “podría implementarse usando cuestionarios”, propone.

Además, la experta quiere llamar la atención sobre el hecho de que, “esta discordancia puede estar presente en otras especialidades relacionadas con la Reumatología, especialmente entre los médicos de Atención Primaria y los cirujanos ortopédicos”, aventura.

“Las decisiones compartidas son deseables en todas las especialidades, ya que están claramente asociadas a mejores resultados de los tratamientos y mayores expectativas de mejora para el paciente”, concluyen las autoras del paper.