Tal como publica la revista Arthritis Care & Researh, un 2% de los pacientes investigados falleció durante el seguimiento y a otro 14% se les perdió la pista; todos los resultantes se sometieron a un seguimiento de unos 5,63 años de media, aunque el más duradero llegó a los 26,3 años.

Durante la investigación se registraron 13 casos de daño cardiovascular, incluyendo 11 accidentes cerebrovasculares y 2 infartos de miocardio. Dichos episodios ocurrieron, respectivamente, a una edad media de 16,8 años y entre 26,3 y 39,6 años.

Por otro lado, si bien el 36% de los pacientes tenía una enfermedad renal importante al inicio del estudio, solo el 2% desarrolló una enfermedad renal en etapa terminal. Igualmente, aunque la mayoría de los pacientes tenían vasculitis del sistema nervioso, solo el 4% desarrolló deterioro cognitivo en las siguientes etapas.

A lo largo del estudio, las dosis más elevadas de prednisona, la exposición a la ciclofosfamida y la presencia de factores como estados de confusión aguda, dolor de cabeza y fiebre, predijeron el aumento del daño en estadios posteriores de la trayectoria de la enfermedad.

Aunque la hidroxicloroquina parecía disminuir la tasa de acumulación de daños, el efecto persistió durante 6 meses después de suspender el medicamento, lo que subraya la importancia de la adhesión y la administración continuada. Por el contrario, se comprobó que el uso de antipalúdicos protegía, en cierta medida, frente al desarrollo de la enfermedad.