“Tradicionalmente el calzado ha sido diseñado para proveer el máximo apoyo y confort a los pies, pero se presta poca atención a los efectos biomecánicos sobre el resto de la pierna”, según advierte la autora principal del trabajo, la reumatóloga Najia Shakoor.

“Los zapatos que usamos tienen un impacto sustancial en la carga sobre las articulaciones de la rodilla, en particular cuando caminamos; dicha carga es un factor clave en el desarrollo de la osteoartritis”, explica la autora en la revista Arthritis Care & Research.

“Nuestro estudio demostró que el calzado plano y flexible reduce perceptiblemente la carga en la articulación de la rodilla comparado con los zapatos con suelas menos flexibles”, concluye. Para obtener estos resultados Shakoor y su equipo observaron la marcha de 31 pacientes con osteoartritis.

Los voluntarios, que acudieron al Motion Analysis Lab de la universidad, fueron instruidos para andar descalzos y con 4 tipos diferentes de calzado: zuecos sanitarios (Dansko clogs) zapatillas de running con amortiguación (Brooks Addiction), zapatillas planas y flexibles de atletismo (Puma H-street) y sandalias o chanclas de playa (flip-flops).

La carga sobre la articulación fue entre un 11 y un 15% mayor cuando los pacientes utilizaban zuecos sanitarios o zapatillas deportivas con amortiguación, en comparación con las chanclas de playa o la marcha sobre pie descalzo.

Uno de los factores que hace de los zuecos un calzado inapropiado es la altura del tacón que intensifica la carga. Por el contrario, resulta mecánicamente beneficiosa “la flexión natural del pie descalzo, que atenúa el impacto cuando entra en contacto con la tierra”.

Muchos pacientes, e incluso algunos reumatólogos experimentados, “caen en el error de creer que los zapatos con amortiguación realizan la misma función”, advierte Shakoor, pero “realmente, las suelas duras crean un movimiento artificial que daña la articulación”.

En definitiva, “es necesario recomendar el uso de flip-flops a los pacientes con osteoartritis de rodilla, ya que se trata del zapato más plano, flexible y ligero y, por lo tanto, lo más parecido a caminar descalzo”, concluye la reumatóloga.