El estudio multicéntrico publicado en Arthritis Care and Research, se basa en las respuestas de 334 adultos diagnosticados de esclerosis sistémica a una serie de cuestionarios autoadministrados sobre su estado funcional, el nivel de actividad de la enfermedad, la frecuencia y severidad de los STUI y la calidad de vida general percibida.

De todos los encuestados, procedentes de Francia, Italia o Suiza, solo el 4% se declaró libre de síntomas urológicos; de los pacientes restantes, el 23,1% sufría una de las categorías de STUI, el 27,5% padecía 2 y en el 45,4% de los casos el paciente tenía problemas tanto durante el almacenaje y expulsión de la orina como después de la micción.

Los STUI más frecuentes fueron los relacionados con la contención (91,9%) y, entre ellos, el más habitual para ambos sexos fue la nicturia, seguida de la incontinencia urinaria en mujeres. Los segundos STUI en orden de frecuencia fueron los de vaciado (72,2%) donde, en hombres, fue más prevalente el goteo terminal. Los síntomas posmicción fueron los menos mencionados (49,8%). La presencia añadida de síntomas digestivos duplicaba el riesgo de STUI asociados al vaciamiento y añadía un 20% de probabilidad de sufrir problemas posmicción.

Cada uno de estos síntomas supone una disminución de 0,59 puntos en el bienestar físico del paciente, y de 0,64 puntos en el bienestar emocional. Todo ello demuestra que “la carga física y emocional que sufren los pacientes de esclerosis sistémica con afectación del tracto urinario inferior es estadísticamente significativa y clínicamente relevante”, defiende John Gregor, autor del estudio. El especialista en Medicina Interna concluye que el estudio “ofrece la justificación para incluir el examen de detección de STUI y la evaluación de su gravedad en cualquier paciente de esclerosis sistémica”.