La resistencia ósea del trasplantado renal determina la predisposición que tiene el hueso a la fractura, que dependerá de la calidad y la cantidad ósea. Es una de las conclusiones de un estudio de investigadores del Hospital del Mar de Barcelona sobre los avances en la valoración de la salud ósea del trasplantado renal. Los resultados se han publicado en la revista Nefrología.

Según explican los autores, la enfermedad ósea asociada al enfermo renal crónico en general y al trasplantado renal en particular es una causa frecuente de morbimortalidad, fundamentalmente por el riesgo de fractura que supone. Identificar los pacientes con mayor riesgo y, por tanto, son susceptibles de intervención preventiva “es una necesidad no cubierta”.

El trabajo recoge una revisión de las estrategias diagnósticas usadas para evaluar la salud ósea en el paciente renal, con especial atención en el trasplantado renal. Así, por ejemplo, se mencionan la radiografía y la densitometría ósea, además de pruebas emergidas en los últimos años, como la tomografía computarizada cuantitativa periférica de alta resolución, el score trabecular óseo (TBS) y la microindentación ósea.

Tras analizar todas las pruebas, los investigadores concluyen la resistencia ósea determina la predisposición del hueso a fracturarse y que para estimar de forma adecuada el riesgo de fractura del paciente trasplantado renal es preciso evaluar tanto la cantidad como la calidad ósea. Asimismo, apuntan la necesidad de realizar estudios que confirmen la utilidad del TBS y la microindentación ósea.