“El escaso número de reumatólogos y la mayor carga asistencial supone un gran esfuerzo por parte de los sanitarios para mantener y mejorar la calidad asistencial reumatológica de cara a la población anciana”, resume la presidenta de la Sociedad Reumatológica de Euskadi, Olga Maíz, en una nota de prensa.

“El País Vasco cuenta con 33 reumatólogos, lo que corresponde a un reumatólogo por cada 67.000 habitantes, cuando lo ideal sería uno por cada 40.000”, ejemplifica la doctora, “lo que hace que la dificultad de acceso al reumatólogo sea una de las quejas constantes de los pacientes”. 

Según las cifras que se han manejado en el XLIII Congreso de SER, la especialidad debe hacerse cargo de casi 11 millones de personas reumáticas en España. Sin embargo, el reto de adaptar la Reumatología a la población geriátrica no solo se sitúa entre los pacientes, sino también entre los propios profesionales.

En este sentido, “es fundamental mantener una formación continuada de los médicos tanto adjuntos como residentes, así como coordinar la atención integral del paciente con Atención Primaria y con otras especialidades”, sugiere la presidenta. Para lograrlo, considera, es necesario crear consultas multidisciplinares y de enfermería especializada.

Por su parte, el presidente del Comité Local del Congreso, Eduardo Lúcar, asegura que, entre las acciones que mejorarían la Reumatología para la población envejecida, debería tenerse en cuenta el desarrollo de la investigación dentro de los programas de formación y durante la carrera profesional.

“Para ello tendrán que desarrollarse programas de colaboración entre el Sistema de Salud, la universidad, las empresas de biotecnología y la industria farmacéutica”, asegura el especialista.