FRAX es una herramienta utilizada habitualmente para detectar el riesgo de fractura osteoporótica entre la población general. Los trastornos mentales y los fármacos dirigidos a su tratamiento llevan asociados efectos adversos para la salud ósea, afirman los investigadores. Sin embargo, hasta el momento no se había estudiado cuál es su relación con las fracturas osteoporóticas.

Los investigadores analizaron la densidad mineral ósea y los factores de riesgo a través de la información recogida en la base de datos Manitoba Bone Density Program, relativa a hombres y mujeres de 40 años de edad y mayores residentes en Manitoba (Canadá). Las variables analizadas fueron las fracturas osteoporóticas y las fracturas de cadera, apunta el estudio.

De los 68.730 individuos que participaron (62.275 mujeres y 6.455 hombres), 5.750 (8,4%) presentaron una fractura osteoporótica; 1.579 (2,3%) una fractura de cadera y 8.998 (13,1%) murieron. Tras el análisis ajustado con la herramienta FRAX, los resultados mostraron que la depresión estaba asociada con la fractura osteoporótica y la fractura de cadera.

El uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, antipsicóticos y benzodiacepinas incrementó el riesgo tanto de fractura osteoporótica como de cadera. Con estos resultados, los investigadores concluyen que los trastornos mentales y el uso de psicofármacos se asocia a un mayor riesgo de fractura osteoporótica.