Los médicos Chia Soo y Kang Ting han sido los encargados de liderar este proyecto, que ha contado con la colaboración del doctor Ben Wu, de la NASA y del Center for the Advancement of Science in Space. El equipo envió a 40 ratones a la ISS (International Space Station) el pasado 3 de junio. Allí recibieron las dosis establecidas del fármaco experimental para la osteoporosis. Este medicamento se basa en una proteína llamada NELL-1.

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Según Soo, este es un momento imprescindible en el estudio del NELL-1 sobre la densidad ósea. “No estaríamos en este punto sin muchos años de financiación y sin el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud, el Instituto de Medicina Regenerativa de California y varios departamentos y centros de UCLA. Tenemos el honor de realizar la siguiente fase de nuestra investigación en el Laboratorio Nacional de Estados Unidos“.

Los científicos de la universidad llevaban 18 años estudiando un fármaco experimental para la osteoporosis, cuando Julie Robinson, directora científica de la NASA, les propuso presentar una solicitud para que su proyecto fuera financiado por la ISS en 2014. En septiembre de ese mismo año, el equipo recibió los fondos necesarios para seguir adelante con el proyecto de la mano del centro de investigación.

Jin Hee Kwak, director del proyecto y profesor de ortodoncia de la UCLA School of Dentistry, explicó que los preparativos para poner en marcha el estudio del fármaco experimental para la osteoporosis fueron muy emocionantes desde el principio. Tal y como explicó, la comunicación con la NASA fue muy fluida y estaban muy pendientes de todos los detalles de la investigación; hasta de los más insignificantes.

La ingravidez acelera la pérdida ósea

Los ratones partieron al Espacio el pasado 3 de junio desde el Kennedy Space Center de Florida a bordo de la SpaceX’s Dragon. Esta es la primera vez que los científicos de UCLA mandan roedores en la ISS; allí han vivido en condiciones de microgravedad y recibieron las dosis del fármaco experimental para la osteoporosis durante 4 semanas. La mitad de los ratones volverá a Tierra para ser analizados.

Wu, presidente de la división de la prostodoncia de la UCLA School of Dentistry, explicó que modificaron químicamente el NELL-1 para que permaneciera más tiempo activo. Además, diseñaron la proteína con una molécula especial que se unía al hueso, de manera que esta dirigía a la NELL-1 a su destino correcto. En 1996 ya descubrieron que el NELL-1 desempeñaba un papel poderoso en las células madre de tejido que creaban los osteoblastos, bastante eficaces en la formación del hueso.

“Nuestros estudios preclíncos demuestran que el efecto doble de NELL-1 en los osteoblastos y osteoclastos aumenta significativamente la densidad ósea”, seguró Ting, presidente de UCLA Orthopaedic Hospital Research Center.

Los seres humanos suelen perder alrededor del 0,5% de la masa ósea por año. En el Espacio, esta pérdida aumenta por la ausencia de gravedad. La densidad ósea, tal y como recuerdan desde la universidad, mejora con la actividad física que presiona el hueso y lo ayuda a mantenerse fuerte. Los astronautas pueden perder alrededor de un 1,5% de masa ósea al mes. Por esta razón, el espacio se convierte en un entorno ideal para probar fármacos experimentales para la osteoporosis.