“En principio, el tratamiento no afecta al sistema inmunológico, para ello hemos desarrollado un enfoque hacía las células inmunes en las propias articulaciones. Hemos buscado un interruptor para “apagar” el sistema inmune solo en la articulación afectada”, explica el estudio. Los científicos aseguran que las pruebas realizadas hasta ahora dan buenos resultados y que puede tratarse de un medicamente que mantenga a la enfermedad bajo control.

El “interruptor” que los investigadores han buscado es una enzima llamada proteína tirosina fosfatasa receptor sigma o RPTPσ. Esta enzima es una proteasa. Hace que se las proteínas se disuelvan en el revestimiento de la articulación llamada la membrana sinovial. Sin esta enzima, los glóbulos blancos no atacan a la articulación y la enfermedad no progresa.  Según explican los expertos, han desarrollado una “proteína señuelo” que evita que la enzima progrese. Por el momento, el medicamento tiene resultados positivos en los experimentos con ratones.

El equipo no cree que su descubrimiento conduzca a la aparición de medicamentos inmunomoduladores como Imuran® y metotrexato, pero esperan que los fármacos más tóxicos utilizados para tratar esta enfermedad sean utilizados en dosis mucho más pequeñas, ya que conseguirían suavizar la artírtis. Como broche final al estudio, los médicos indican que, si los experimentos progresan, el nuevo fármaco podría ser utilizado para tratar también la artritis psoriásica.