“El desarrollo de los trastornos de la DMO y la eficacia de los tratamientos de osteopenia y osteoporosis ha sido poco estudiada en pacientes con EII, de ahí el objetivo de este paper”, justifica el gastroenterólogo Fernando Casals-Seoane, autor principal de este estudio prospectivo que recoge los casos de 58 pacientes a lo largo de 5 años.

Aunque la cifra de sujetos que complementaron el periodo de seguimiento fue menor, en un principio se incluyeron en el análisis un centenar de pacientes. El 60% de ellos padecían una DMO baja, y de estos a su vez, el 44% sufría osteopenia, una patología que “se encuentra con mayor frecuencia en la enfermedad de Crohn que en la colitis ulcerosa; un 63 frente a un 21%”, señala.

“En los pacientes con DMO normal al inicio del estudio, la edad, el hábito de fumar, y la aparición de brotes durante el seguimiento se asociaron con el desarrollo de osteopenia”, añade el investigador. Tras realizar una densitometría, a los voluntarios con osteopenia se les administró calcio (1.000 mg/diarios) y vitamina D (800 UI/diarias), y a los osteoporóticos les suministraron bisfosfonatos.

La segunda densitometría, una vez finalizado el periodo de seguimiento, evidenció que los tratamientos con bisfosfonatos, calcio y vitamina D mejoraban el T-score en ambos grupos. Por lo tanto, concluyen, el tratamiento con estas sustancias es recomendable durante el curso los trastornos del metabolismo del hueso en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.