Artroscopia de cadera

Un estudio pretende comparar los resultados informados por el paciente o la progresión de la osteoartritis. No obstante, también pretende comparar la conversión a reemplazo total de cadera en una población displástica. Para ello, usaron una artroscopia de cadera como tratamiento aislado o como complemento de la osteotomía de reorientación pélvica.

Las búsquedas se centraron en el uso de la artroscopia de cadera con intenciones diagnósticas.

Para ello, los investigadores realizaron una búsqueda exhaustiva de la literatura existente. Lo hicieron de acuerdo con los puntos de reporte preferidos para revisiones sistemáticas y metaanálisis. En este sentido, realizaron búsquedas en 3 bases de datos: PubMed, CINAHL, Embase, desde enero de 1930 hasta enero de 2018. Las búsquedas se centraron en el uso de la artroscopia de cadera con intenciones diagnósticas. Asimismo, con intenciones terapéuticas en individuos con displasia acetabular. Además, excluyeron los estudios que presentaban conjuntos de datos ambiguos. También excluyeron aquellos en los que no estaba clara la identificación de la estrategia para la artroscopia.

Resultados

Definieron los criterios de selección e incluyeron 33 estudios en el análisis final. De ellos, los que cumplieron con los criterios de inclusión se clasificaron en 5 categorías diferentes: artroscopia de cadera para el cribado, mapeo condral y planificación, tratamiento artroscópico aislado, resultados de la artroscopia de cadera después de una reorientación previa de la osteotomía pélvica para la displasia acetabular, artroscopia seguida de cirugía no planificada para preservar la cadera y artroscopia combinada y osteotomía periacetabular.

Conclusiones

Se puede usar la artroscopia de cadera para calificar la gravedad de las lesiones condrales en la cadera nativa. Además, permite proporcionar un mapeo geográfico específico de la zona que puede ayudar en la planificación quirúrgica posterior. Por otro lado,  la caracterización artroscópica por sí sola tiene alguna relación con el último resultado clínico.

Se puede usar la artroscopia de cadera para calificar la gravedad de las lesiones condrales en la cadera nativa.

Asimismo, no se recomienda el tratamiento artroscópico aislado en el contexto de displasia moderada a grave, dado los resultados clínicos inferiores y el riesgo de inestabilidad iatrogénica informado para este grupo. Sin embargo, hay pruebas limitadas. Limitadas para sugerir que el uso aislado de la artroscopia se puede considerar en casos de displasia acetabular límite. Lo mismo ocurre cuando se presta una atención especial a la preservación y la cápsula.

La evidencia limitada respalda la conclusión de que, después de la reorientación previa de la osteotomía pélvica para la displasia acetabular, la artroscopia de cadera mejora los resultados. También mejora los resultados funcionales y debe considerarse en este contexto. Además, no hay pruebas suficientes para concluir que la artroscopia fallida comprometa o desafíe los resultados clínicos en pacientes sometidos a una reorientación posterior de la osteotomía pélvica.

Por último, no hay pruebas suficientes para concluir que el uso complementario de la artroscopia de cadera con reorientación de la osteotomía pélvica produzca resultados clínicos superiores. Todo ello en comparación con la osteotomía pélvica sola.