El documento, que recoge la experiencia de 25 años en la atención urgente, sitúa la tasa de lesiones craneales en 2 casos por cada 10.000 jugadores durante el año 1990, un número que aumenta hasta llegar a 30 de cada 10.000 deportistas en el año 2013. “Esta tendencia pone de relieve la necesidad de mejorar la educación en seguridad y prevención en el fútbol juvenil”, concluye Huiyun Xiang, autor principal del estudio.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que estas cifras pueden deberse a tres factores: por un lado, en 2014 se registraron 3 millones de jugadores de futbol menores de 19 años, lo que supone el doble de los deportistas inscritos en 1990. Por otro lado, existe una mayor conciencia entre padres y entrenadores sobre los riesgos potenciales de las conmociones.

Muchos expertos en Traumatología y Medicina del Deporte sugieren además que los pacientes buscan un tratamiento de emergencias cuando comienzan a padecer síntomas de conmociones previas, sufridas incluso años anteriores, y cuyas consecuencias podrían haberse minimizado. Finalmente, Cynthia LaBella, especialista del Hospital de Niños Lurie Ann & Robert H. de Chicago, culpa a la intensidad de los entrenamientos.

“El fútbol se ha vuelto tan popular que atrae a niños con una gama de capacidad atlética muy variada; muchas de las lesiones que se tratan corresponden a jugadores que carecen de la suficiente resistencia y acondicionamiento para el nivel de fútbol en el que entrenan”, explica LaBelle.

Aunque las conmociones cerebrales “tienen consecuencias muy significativas en términos de la función cognitiva y el desarrollo del cerebro", dice Xiang, no son las únicas ni las más frecuentes. Por el contrario, los esguinces y fracturas son las lesiones más atendidas en urgencias, a causa de choques o golpes de la propia pelota.

Dado que muchos de estos golpes se producen cabeza con cabeza al saltar para golpear el balón, LaBelle recomienda que se practiquen técnicas de fortalecimiento de los músculos del cuello durante los entrenamientos, con el objetivo de reducir las visitas al servicio de emergencias.