"Los seres humanos tienen un sentido innato para saber cómo se posicionan las partes de su cuerpo, incluso sin verlas”, explica la profesora de Ingeniería Mecánica de la UR, Marcia O'Malley. El objetivo de la prótesis de retroalimentación táctil es imitar este “sentido muscular que permite a las personas escribir en un teclado o sostener la taza”.

Con este propósito, O'Malley y su equipo han desarrollado un dispositivo que recoge las señales eléctricas del músculo en flexión. “La prótesis de retroalimentación táctil es muy simple; hay un motor y un cable de control para abrir y cerrar todos los dedos a la vez”, explica la experta, cuyo trabajo se exhibirá el 7 de junio en la World Haptics 2017 Conference.

“Utilizamos la prótesis de retroalimentación táctil como un sustituto de la información que de forma normal el cerebro obtiene de los músculos de la mano”, matiza la coautora del estudio, Janelle Clark; “básicamente, hacemos un mapeo continuo de la cantidad de mano robótica que se encuentra abierta o cerrada”, ejemplifica.

Durante los ensayos con el aparato, 18 sujetos trataron de reconocer el volumen de 2 piezas con los ojos vendados. Los sujetos sin estimulación táctil sumaron un 33% de aciertos, un porcentaje similar al obtenido por elección al azar. Mientras, los voluntarios que usaron la prótesis de retroalimentación háptica acertaron en el 70% de las ocasiones.

“Una de las cosas que hace única nuestra investigación es que involucramos a los usuarios finales desde el principio, desde la etapa de diseño y concepto hasta el final de la prueba y la evaluación de nuestros sistemas”, recuerda la ingeniera, cuyo prototipo se encuentra ahora en fase de seguimiento. Según estiman los creadores, la prótesis de retroalimentación táctil podría llegar a beneficiar a más de 1,7 millones de amputados solo en EE. UU.