“Los deportes de invierno pueden comenzar a practicarse desde los 4 años en adelante, sin ninguna edad límite”, asegura el doctor Daniel Cansino Muñoz-Repiso en una nota de prensa. No obstante, el especialista en Traumatología del Deporte de los Hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa matiza que, si bien los deportes de inviernos son aptos para todos los públicos, requieren un chequeo previo que mida la capacidad de ejercicio del sujeto.

“Si nuestras condiciones de salud nos lo permiten y conseguimos una buena técnica podemos permitirnos practicar deportes de invierno durante mucho tiempo”, asegura Muñoz-Repiso; además, “a medida que cumplimos años las condiciones físicas mermadas pueden suplirse con una buena técnica”. La consulta con el especialista es especialmente necesaria si es la primera vez que va a realizarse la actividad o si existe alguna enfermedad de base.

En este sentido, el traumatólogo señala los problemas cardiorrespiratorios como principal factor de preocupación. “Los deportes de invierno se practican en altura; en este medio la presión parcial de oxígeno es menor y la cantidad de oxigeno que pasa a la sangre disminuye, lo que puede provocar descompensación en pacientes con insuficiencia cardiaca, arritmia o enfermedades pulmonares”, advierte.

Más allá de estos casos especiales, las lesiones ligamentosas y de rodilla son las más frecuentes debido no solo a las caídas, sino también a las torsiones ocasionadas por los mecanismos que fijan la bota a la tabla o el esquí. “También son frecuentes las fracturas de tibia y de muñeca como consecuencia de dichas caídas”, puntualiza.

Con el objetivo de prevenir, en la medida de lo posible, estos accidentes, Muñoz-Repiso sugiere realizar un entrenamiento físico previo.  Al tratarse de deportes exigentes, tanto desde el punto de vista físico como desde el punto de vista técnico, estos ejercicios deben ser aeróbicos y cardiorrespiratorios. Además, una vez en la montaña, “debemos estar preparados para afrontar el esfuerzo físico al que debemos someternos”, advierte.

“Cuando no se tiene experiencia en deportes de invierno, ni una técnica depurada, intenta suplirse con un sobreesfuerzo físico que puede ser agotador y llevarnos a cometer errores que, a su vez, pueden ocasionar lesiones graves”, resume el experto en deporte. A pesar de estos posibles contratiempos, Muñoz-Repiso destaca los grandes beneficios que aportan los deportes de invierno, como respirar aire menos contaminado o mejorar la capacidad cardiopulmonar u la producción de glóbulos rojos.