Las mujeres tienen más riesgo de desgarro de LCA.

El desgarro de LCA (ligamento cruzado anterior) es menos probable en mujeres que toman anticonceptivos orales. Así se deduce de un estudio de investigadores de la Universidad de Brown (Estados Unidos) que incluyó a más de 165 000 pacientes. Los resultados del trabajo se han publicado recientemente en la revista The Physician and Sportsmedicine.

Según ha informado Taylor & Francis Group, compañía que edita la revista, las lesiones del LCA son “extremadamente comunes”, sobre todo entre la población deportista joven. Además, este tipo de lesiones son mucho más frecuentes entre las mujeres. Por eso, investigaciones previas apuntaban que un estrógeno elevado podía estar relacionado con el riesgo mayor de las atletas.

Un equipo liderado por Steven DeFroda analizó la información recogida durante una década en la base de datos PearlDiver, que incluía más de 165 000 de entre 15 y 49 años que tomaban los anticonceptivos orales más comunes. Se comparó a las mujeres que habían experimentado un desgarro de LCA y habían sido sometidas a cirugía con un grupo de control.

Menor riesgo de desgarro de LCA

Un total de 465 mujeres que tomaban anticonceptivos necesitaron reconstrucción quirúrgica del ligamento, frente a las 569 del grupo de control. De esta manera, se observó que el primer grupo era un 18% menos propenso a necesitar cirugía reconstructiva. Entre los 15 y los 19 años, eran un 63% menos propensas a necesitar esa cirugía que el grupo de control de la misma edad.

De acuerdo con estos resultados, los anticonceptivos orales protegerían a las mujeres frente a un desgarro del LCA. Según DeFroda, “es probable que los anticonceptivos orales ayuden a mantener niveles más bajos y consistentes de estrógeno y progesterona”. Esto podría “conducir a un aumento periódico de la laxitud y al consiguiente riesgo de desgarro”.

“Las deportistas jóvenes usan anticonceptivos orales por una variedad de razones, incluyendo la regulación de su ciclo menstrual y/o la prevención del embarazo. Con una evaluación cuidadosa de los riesgos, la reducción del riesgo de lesiones podría ser otra forma en la que las atletas femeninas podrían beneficiarse de su uso”, concluye el investigador.