La tasa de cirugías de pequeñas articulaciones no ha parado de reducirse desde el año 2000 en pacientes con artritis reumatoide (AR) -coincidiendo con la introducción de los fármacos modificadores de la enfermedad reumática-, algo que no ha sucedido con las operaciones en grandes articulaciones. Según la revisión retrospectiva realizada por la Mayo Clinic en Rochester, en 2015 solo el 1% de estos enfermos reumatológicos se sometió a una reparación de articulaciones menores.

Durante un periodo de seguimiento medio de 10,7 años, los autores recabaron información sobre los factores de riesgo, los procedimientos quirúrgicos ortopédicos, la fecha de incidencia de la AR y las articulaciones involucradas, en 1.077 pacientes (69% mujeres) con una edad media de incidencia de la enfermedad reumatológica de 56 años.

Según publica la revista Arthritis Care & Research, los varones con AR presentaron una incidencia levemente mayor de hinchazón de las articulaciones grandes (49,1%) en comparación con las mujeres (41,5%). No se produjeron diferencias significativas según el sexo, la presencia de obesidad, el factor reumatoide (FR) o la positividad para el péptido citrulinado cíclico (PCC).

De todos los pacientes estudiados, 189 se sometieron a una o más intervenciones durante el periodo de seguimiento: 90 mujeres y 22 hombres se sometieron a cirugías de pequeñas articulaciones; mientras 141 mujeres y 63 hombres se operaron de grandes articulaciones.  

Los investigadores no hallaron grandes diferencias en la incidencia acumulada de la primera cirugía de articulaciones grandes entre hombres (18,8%) y mujeres (20,2%); pero sí en lo respectivo a la primera cirugía de pequeñas articulaciones (7,6% en hombres, 15 años después de la incidencia de AR vs. 14,4% en mujeres).

Al estudiar los factores de riesgo, los científicos hallaron que la obesidad y el uso de glucocorticoides afectaban más a las articulaciones grandes, mientras que las erosiones óseas y la seropositividad se asociaban a una mayor probabilidad de requerir cirugías de pequeñas articulaciones.

“Nuestros hallazgos confirman que los marcadores clínicos y de laboratorio de la enfermedad articular severa son también los factores de riesgo para la cirugía articular”, concluyen los expertos. “La tasa más alta de cirugías de pequeñas articulaciones entre las mujeres puede reflejar mayores tasas médicas de enfermedad refractaria o predisposición al daño articular en comparación con los hombres”.