Según estadísticas, el 80% de la población experimentará lumbalgia en algún momento de su vida; sin embargo, “no hay que olvidar que la lumbalgia o la ciática son síntomas y no diagnósticos; por lo que determinar su origen es esencial para un tratamiento eficaz”, defiende el doctor Isidoro García en una nota de prensa. “Hay que evitar una medicina basada en las pruebas y no en el paciente”, asegura responsable médico de columna del servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Bizkaia.

Lo más importante, considera, es tener una entrevista con el paciente y realizar una historia clínica y una exploración detalladas apoyadas por pruebas de imagen. “Al valorar los diagnósticos más habituales ha de diferenciarse si se trata de un dolor agudo, de una dolencia derivada de una postura determinada o si es una patología más insidiosa, porque la lumbalgia puede tener diferentes puntos de origen”, explica el traumatólogo.

Según datos del servicio, en el 90% de los casos la lumbalgia tiene un origen mecánico y solo el 10% responde a causas viscerales o nace como síntoma de patologías abdominales, reumáticas, tumorales o infecciosas. “A partir de los 25 años los discos de la columna comienzan procesos degenerativos progresivos que no siempre son sintomáticos”, advierte García, “tarde o temprano, todos tenemos un proceso degenerativo de la columna que deriva en lumbalgia”, sentencia.

Algunas condiciones de vida como la falta práctica deportiva, el sobrepeso o el hábito tabáquico son factores que pueden influir en la aparición de la lumbalgia. En cualquier caso, recalca García, el tratamiento ha de ser escalonado y multidisciplinar. “En la mayoría de los casos se impone un proceso conservador basado en medicación, rehabilitación y fisioterapia, aunque en cuadros más severos se imponen técnicas percutáneas como infiltraciones, radiofrecuencias y cirugía mínimamente invasiva”.

Esta última es, para García, “la más indicada para la colocación de próstesis intervertebrales o los dispositivos interespinosos, como medio de estabilización de la columna lumbar”. Aunque la lumbalgia está considerada la epidemia de los países desarrollados y supone una de las primeras causas de baja laboral, la realidad es que casi el 50% de las lumbalgias desaparecen a los 7 días; pasado el mes, el porcentaje llega al 90%. “Cuando traspasa este plazo es aconsejable recibir sin demora asistencia médica”, advierte García.