El 44% de los supervivientes a una herida de bala en la cabeza sufre daño visual a largo plazo, según un estudio de los departamentos de Traumatología y Oftalmología del Centro Hospitalario Elmhurst y los departamentos de Oftalmología de la Universidad de Standford y la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai. A pesar de esta prevalencia, denuncian, “la investigación sobre el traumatismo por arma de fuego es escasa, y la de sus consecuencias en la vista, incluso menor”.

Albert Y. Wu y su equipo acudieron al Registro de Trauma del Hospital de la Ciudad de Elmhurst y al Almacén de Datos del Monte Sinaí, donde hallaron 915 casos de traumatismo craneal por arma de fuego o de aire comprimido; de los cuales 27 habían resultado en daño visual (3%). De los 22 pacientes cuyos informes eran accesibles para la investigación solo 18 sobrevivieron.

Según informa la revista Eye, el estudio retrospectivo de cohorte se basó en los datos de estos 18 supervivientes; todos ellos mayores de 16 años y aquejados de fractura orbital, rotura de globo ocular, cuerpo extraño alojado en la cavidad o lesión del nervio óptico. El 44% de los sujetos de estudio sufrió pérdida permanente de la visión en, al menos, uno de los ojos, hasta el punto de no poder contar los dedos de una mano. La ubicación de la lesión, el tipo de arma, la causa del traumatismo y la puntuación en la Escala de Coma de Glasgow a la llegada al hospital no fueron factores capaces de predecir el nivel de daño visual.