El estudio ha incluido las historias clínicas de 134 pacientes intervenidos durante el año 2014 en el centro de los investigadores, los cuales se han dividido en 2 grupos según se le ha administrado o no ácido tranexámico. Las variables principales del estudio fueron los niveles de hemoglobina y hematocrito posquirúrgicos a las 24 horas, la cantidad de sangre recogida en el drenaje postoperatorio a las 12, 24 y 48 horas, así como las necesidades transfusionales.

Los expertos explican que los niveles de hemoglobina y hematocrito posquirúrgicos fueron superiores en el grupo al que se le administró ácido tranexámico. En las primeras 48 horas, los valores de sangrado del grupo de control fueron mayores con respecto a los pacientes tratados con ácido tranexámico, según señala el texto.

Los médicos apuntan que se encontraron diferencias significativas en cuanto a la necesidad de transfusión en función del grupo, siendo superior en el grupo control (25,37%) frente al del grupo tratado (4,48%). “No se registraron eventos adversos relacionados con la administración de ácido tranexámico”, escriben los investigadores. Además de estudiar la efectividad del ácido tranexámico como método para disminuir el sangrado perioperatorio, los médicos querían comprobar su seguridad.