Tal como publica la revista Bone, los científicos realizaron un experimento con ratones en que los sujetos mutantes que carecían del gen experimentaron una curación de la fractura más acelerada que sus homólogos genéticamente normales.

La supresión del Sostdc1 inducía a una nueva población de células madre a expandirse a gran velocidad hacia la fractura para contribuir en el proceso de regeneración. Los ratones genéticamente modificados presentaban además formaciones óseas más gruesas y compactas.

Gaby Loots y Nicole Collette, biólogos del LLNL y autores principales del artículo, han recordado que el gen ya se había estudiado en el proceso de desarrollo de los dientes, la formación del folículo piloso, la implantación del embrión o el desarrollo en enfermedades renales y cáncer.

Sin embargo, este trabajo relaciona por primera vez el gen con las células madre abriendo así un nuevo escenario y “destacando su papel potencial en el metabolismo y la reparación del esqueleto”, tal como explica Loots.

Además, “los estudios futuros pueden permitirnos aprovechar el comportamiento de estas células madre en otras partes del cuerpo donde pueden ser aún más útiles", aventura Collette, "este regulador se expresa en todo el cuerpo, incluso en otros tejidos donde se encuentran las células madre".