El equipo de la Unidad de Metabolismo Óseo (UMO) del Hospital General de Elche (España) ha reflexionado sobre el motivo por el cual los nórdicos disfrutan de un mayor acopio de vitamina D y por tanto de un esqueleto más fuerte a pesar de disfrutar de menos luz solar.

“Es lo que se llama la paradoja Séneca” ha aclarado el impulsor de la UMO, Óscar Torregrosa en declaraciones a Información, “sucede porque en los países nórdicos la mayoría de alimentos se suplementan con vitamina D, mientas que en España se suplementan con calcio”.

También influye el hecho de que solemos trabajar en interiores y el mal uso de ciertos compuestos para la protección de la piel, que pueden llegar a bloquear la absorción de rayos. 

“Parte del problema está en los maquillajes, los filtros solares y las cremas… Hay que, efectivamente protegerse, pero no embadurnarse”, ha aclarado Torregrosa, quien aconseja además exponerse al sol media hora al día, “un tiempo suficiente para asimilar la cantidad de vitaminas que precisa el organismo”. 

El grupo ha reconocido que existen otros factores que influyen en la debilidad ósea y la propensión a roturas, tales como un mayor sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, peores hábitos en la alimentación o una longevidad cada vez mayor. 

El trabajo de este grupo se puede complementar con los datos recogidos por el último estudio de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (2013): “los niveles insuficientes de vitamina D son más habituales en invierno y en pacientes hospitalizados, niños, embarazadas y los adultos mayores".

Se considera que las cotas normales de esta vitamina deben exceder los 30 nanogramos por mililitro de sangre, mientras que por debajo de 20 se dispara el riesgo de debilidad ósea.