Para realizar la investigación, reclutaron 394 atletas jóvenes que tenían ciclos menstruales regulares (entre 25 y 38 días) sin necesidad de terapia hormonal. Todas respondieron a un cuestionario sobre sus síntomas premenstruales y sobre carrera competitiva.

En esa muestra, la prevalencia de síndrome premenstrual (SP) y trastorno disfórico premenstrual (TDP) de moderado a severo fue del 8,9 y del 1,3% respectivamente. En general, los síntomas premenstruales perturbaban más la eficiencia y la efectividad que el dolor menstrual.

Del total, 66 deportistas (16,8%) afirmaron haber experimentado una fractura por sobrecarga. En esas jóvenes, la severidad de los síntomas físicos, la afección en el rendimiento deportivo y los antojos o atracones era más alta que en aquellas atletas sin historias de este tipo de fracturas.

Con estos datos, los autores del estudio concluyen que los síntomas premenstruales pueden afectar al rendimiento deportivo de las atletas adolescentes. Además, se relacionan dichos síntomas con el riesgo de padecer fracturas por sobrecarga.