Según recoge Infosalus, los científicos analizaron datos de más de 1.000 participantes en 7 ensayos clínicos estadounidenses, 3 de la India y 2 de Reino Unido. Se centraban en casos de dolor de espalda que persistía durante más de 3 meses y tenían causa desconocida. Las clases de yoga estaban diseñadas para solucionar problemas de espalda y fueron conducidas por profesores cualificados.

En general, había pruebas de que el yoga era positivo para los pacientes después de 6 meses de práctica, y en comparación con aquellas personas que no practicaban ningún tipo de ejercicio. En periodos más cortos, los resultados no eran tan evidentes. Incluso se encontraron casos de pacientes de afirmaban que el yoga empeoró sus síntomas.

A partir de los datos analizados, los investigadores concluyen que esta práctica es mejor que no hacer nada de ejercicio, pero no aporta grandes beneficios para la espalda. En todo caso, recomiendan que los pacientes acudan a clases donde el yoga sea seguro, para minimizar el riesgo de lesión y maximizar las posibilidades de beneficios.